Hola, soy Pilar
Durante muchos años viví creando experiencias para los demás. Los mandalas aparecieron cuando necesité encontrar un espacio para mí.
Mi historia empieza bastante antes de MandalasVan
Soy Diplomada en Turismo y durante muchos años mi vida profesional estuvo ligada a la organización y dirección de eventos.
Era un trabajo que me encantaba: creativo, dinámico, lleno de personas, ideas y experiencias.
Pero también era tremendamente exigente.
Horarios, llamadas, proveedores, clientes, imprevistos, decisiones constantes y esa sensación de tener siempre la cabeza ocupada por diez cosas a la vez.
Y llegó un momento en el que necesitaba encontrar una manera de parar.
Entonces aparecieron los mandalas
Empecé a colorear mandalas durante aquella etapa de estrés.
No buscaba hacer terapia. Tampoco esperaba descubrir nada especial.
Simplemente me sentaba, elegía colores y empezaba.
Y durante un rato mi cabeza dejaba de estar en el siguiente problema, en el teléfono o en todo lo que quedaba por hacer.
Estaba en el papel. En las formas. En los colores.
De la intuición a la Arteterapia
Aquella experiencia despertó mi interés por la relación entre creatividad, emociones y bienestar.
Quise entender mejor por qué algo aparentemente tan sencillo como colorear podía convertirse en un espacio tan diferente dentro de un día lleno de ruido.
Ese camino me llevó a formarme en Arteterapia en Bindu-Icat.
Allí empecé a comprender con más profundidad algo que yo había experimentado primero de una manera intuitiva: la creación puede abrir espacios para observarnos, expresarnos y conectar con lo que sentimos.
No necesitas saber hacerlo
No necesitas saber dibujar
El mandala ya está ahí. Solo tienes que elegir un color y empezar.
No tienes que hacerlo bien
No hay colores correctos ni una manera adecuada de terminarlo. Tu mandala es tuyo.
No necesitas mucho tiempo
A veces siete minutos son suficientes para cambiar el ritmo de un momento.
Hay algo que para mí es importante explicar
Puede ayudarte a bajar el ritmo, escucharte y observar cómo estás. Y, a veces, ese pequeño espacio de pausa puede ser el primer paso para darte cuenta de que necesitas pedir ayuda, hablar con alguien o empezar un proceso terapéutico.
Y así nació MandalasVan
MandalasVan nace de todo ese camino.
Del estrés de una vida que iba demasiado deprisa. De descubrir que colorear podía convertirse en una pequeña pausa. De mi formación en Arteterapia. De mi interés por las emociones, la creatividad y todo aquello que aparece cuando dejamos de correr durante unos minutos.
Hoy creo mandalas y propuestas para niños y adultos con una intención muy sencilla: crear pequeños espacios para parar.
Algunos mandalas están hechos simplemente para disfrutar coloreando. Otros empiezan con una pregunta, una emoción o una reflexión que puede invitarnos a mirar un poquito más hacia dentro.
Lo importante no es cómo queda el mandala.
Lo importante es ese rato
que has decidido regalarte.
Un viaje de color hacia dentro
MandalasVan no trata solamente de colorear dibujos.
Trata de crear pequeños momentos para parar, sentir, observar y quizá descubrir algo que, con las prisas de cada día, no estábamos escuchando.
Porque a veces el viaje hacia dentro puede empezar de una forma tan sencilla como elegir un color.
Hablamos